A pesar de un incremento en la meta de reducción de gases de efecto invernadero para 2030 (del 22% al 35%), México enfrenta un reto de gran magnitud al necesitar añadir 40 GW de capacidad en energías limpias. Para hacer frente a esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un plan estratégico con tres escenarios posibles para aumentar la generación de energía limpia, que podrían llevar la participación de fuentes limpias entre un 36% y un 45% para 2030.
Sin embargo, el plan enfrenta obstáculos, como la controversia en torno a la cogeneración con gas natural, que algunos sectores consideran crucial para reducir emisiones, aunque ha sido rechazada por la legislación y por ciertos actores. Además, México ha retrocedido en el Climate Change Performance Index, pasando del puesto 31 al 38, lo que refleja la creciente percepción de inacción en materia ambiental.
En este contexto, la COP 29 representa una oportunidad para que México reitere sus compromisos climáticos y presente una estrategia de acción más sólida y realista, enfrentando los retos técnicos, políticos y financieros que obstaculizan su transición energética.



