La red, operada principalmente por Redeia, requiere inversiones masivas, una rentabilidad regulatoria adecuada y una planificación ágil para evitar cuellos de botella. Sin estas condiciones, no será posible conectar a la industria, la vivienda, el almacenamiento o la movilidad eléctrica, señaló Aelec en un comunicado, subrayando que el país podría desaprovechar el potencial de las energías renovables y limitar su competitividad económica.
El debate sobre la capacidad de la red se intensificó tras el apagón del 28 de abril, que afectó a España y Portugal. Desde entonces, el sistema ha incrementado su dependencia de centrales de ciclo combinado de gas, que ofrecen mayor estabilidad de tensión frente a fuentes renovables como la energía eólica y la solar fotovoltaica, según datos de Enagás.
Las inversiones en redes eléctricas están sujetas a límites de rentabilidad fijados por las autoridades, lo que ha generado preocupación en el sector. Aelec insiste en que el modelo actual no incentiva suficientemente el desarrollo de infraestructura, y que sin ajustes regulatorios, la electrificación y el crecimiento económico podrían verse comprometidos.
La saturación de la red también plantea riesgos para la integración de nuevos agentes energéticos, el almacenamiento y la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos, en un momento en que la demanda energética se concentra en zonas industriales y urbanas. El sector reclama un esquema retributivo coherente que permita recuperar inversiones y atraer capital para reforzar los puntos más críticos del sistema.



